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EDITORIAL. Los veterinarios, solidarios con Ucrania

16/03/2022

La invasión rusa de Ucrania nos ha dejado a todos inquietos. En pleno siglo XXI, parecía impensable volver a ver imágenes de tanques entrando en las ciudades, bombas sobre civiles o colas de mujeres y niños huyendo del terror de su país natal. Ante todo, queremos expresar un rechazo absoluto a esta guerra incomprensible.

Las consecuencias de los conflictos armados siempre son desastrosas. Pero esta guerra, además del drama humanitario, ha provocado muchos efectos que ni esperábamos ni sospechábamos. Hemos visto el gas, la electricidad y el petróleo a precios que nunca habríamos pensado. Estamos viendo el encarecimiento de muchos productos alimentarios básicos. Y la profesión veterinaria también se verá implicada.

Siempre se ha dicho que Ucrania es el granero de Europa. Efectivamente, muchos países, entre ellos Cataluña, dependen del maíz ucraniano. La carencia de abastecimiento de este cereal podría tener consecuencias desastrosas, pero sabemos que la Unión Europea está buscando alternativas para proveerse en otros países. Aun así, estas alternativas no son fáciles de gestionar: para importar maíz de los Estados Unidos o de Argentina, la Unión Europea tiene que flexibilizar las exigencias, puesto que en estos países la producción no se rige por las normas vigentes en la UE.

El control sanitario de los animales de compañía es otro riesgo importante. Las personas desplazadas de Ucrania son mayoritariamente mujeres y niños, que a menudo están acompañados por sus mascotas. En estos momentos tan dramáticos, para un niño la compañía de su mascota supone un apoyo emocional importante, y los veterinarios podemos ayudar muchísimo atendiendo estas mascotas, que en ocasiones llegarán sin identificar, mal vacunadas o mal desparasitadas. Pero no podemos olvidar los riesgos sanitarios: Ucrania es un país endémico de rabia, y es muy importante garantizar el control de todas estas entradas. Desde el primer día de la crisis, el Col·legi ha estado en contacto con el Departament d’Acció Climàtica para coordinar conjuntamente el control de estas mascotas. Queremos preparar un cuerpo de veterinarios voluntarios para atender estos animales, pero primero hay que tener muy claro qué protocolos se tienen que aplicar y cómo se tienen que hacer las cuarentenas, y necesitamos coordinarnos con el Departament. Queremos hacerlo bien, puesto que la responsabilidad del veterinario es grande. No queremos que las ganas de ayudar nos lleven a hacerlo deprisa y mal. Os hemos ido informando de todo el que podéis hacer si queréis colaborar, y lo continuaremos haciendo a medida que avancen los días.

También sabemos que muchos de vosotros queréis colaborar con la recogida de material para ser enviado a Ucrania. Toda ayuda es buena, y ya hay algunas entidades que trabajan en ello. Ayudaremos en todo el que haga falta, pero los veterinarios nos tenemos que centrar en aquello en que mejor podemos ayudar: los controles sanitarios de las mascotas.

Todos los correos electrónicos y llamadas que recibimos en el Col·legi, pidiendo que nos impliquemos, ponen en evidencia la solidaridad de nuestro país y de los veterinarios en particular. Ya lo demostramos durante la pandemia, aportando respiradores y material para los hospitales. Desde el Col·legi lo haremos, pero queremos hacerlo bien. Muchas gracias a todos vosotros, veterinarias y veterinarios, por vuestra solidaridad. Esta actitud es un orgullo para nuestra profesión.

 

Ricard Parés

Vicepresidente del COVB