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La profesión veterinaria reclama la especialidad en Salud Pública y rechaza la figura del “cazador formado”

09/04/2026

La Junta Interterritorial de la Organización Colegial Veterinaria (OCV), reunida recientemente, ha acordado que los consejos autonómicos y los colegios de comunidades uniprovinciales soliciten a sus respectivas consejerías de Salud la creación de la especialidad en Salud Pública Veterinaria.

Esta iniciativa responde al papel clave del colectivo veterinario dentro de la Administración pública en ámbitos como la inspección y el control de la salud pública y medioambiental, y refuerza la necesidad de que los profesionales puedan acceder a las especialidades del Sistema Nacional de Salud.

Impulso de la especialización veterinaria

Durante la sesión también se revisó el estado del proceso de especialización impulsado por la OCV, que en los últimos meses ha sido el eje de diversas sesiones informativas en colegios de todo el país.

Entre las líneas de trabajo destacadas se encuentran:

  • Certificaciones en équidos (previstas a finales de año)
  • Desarrollo de la especialización en animales de compañía
  • Proyectos formativos en el sector porcino

Rechazo a la figura del “cazador formado”

La Junta Interterritorial expresó también su rechazo unánime a la implantación de la figura del “cazador formado”, ya trasladado al Ministerio de Agricultura.

Según la profesión veterinaria, delegar el control sanitario de la carne de caza destinada al consumo humano a personas sin la formación adecuada supone un riesgo para la salud pública.

Los veterinarios defienden que esta función requiere una formación universitaria en sanidad animal, imprescindible para garantizar el control de enfermedades como:

  • Tuberculosis
  • Triquinelosis
  • Peste porcina africana

Además, se señala que la formación prevista para esta figura (de unas 24 horas) es insuficiente y que su aplicación en algunas comunidades autónomas ha mostrado limitaciones en el control sanitario.

También se destaca que esta figura no está obligada a notificar enfermedades de declaración obligatoria, lo que puede comprometer la trazabilidad y el control sanitario, así como favorecer prácticas irregulares.

La profesión advierte que cualquier relajación en la vigilancia sanitaria de la carne de caza puede suponer riesgos en un contexto de creciente presión epidemiológica y ambiental.

Desde el COVB se apoya estas demandas y se refuerza la necesidad de garantizar el papel del veterinario como agente clave en la protección de la salud pública.